Esta ruta te lleva a descubrir el Monasterio de Veruela, a los pies del Moncayo, un lugar de calma y belleza monumental. Recorre sus claustros, jardines y salas llenas de historia. No olvides visitar el Museo del Vino de la D.O. Campo de Borja, situado en el propio recinto.
Desde allí, pon rumbo a Tarazona, una de las ciudades más sorprendentes de Aragón. Su catedral combina elementos góticos, renacentistas y mudéjares, y su casco histórico es una delicia para pasear: la plaza de toros octogonal, las casas colgadas del barrio judío o el elegante ayuntamiento renacentista merecen una parada. Tarazona también es perfecta para comer, con una buena oferta de restaurantes donde probar la cocina local.
Si aún tienes tiempo, puedes acercarte a Bulbuente o Ainzón, localidades cercanas con bodegas que elaboran los reconocidos vinos de garnacha de la zona. Una ruta completa, para saborear con calma el arte, la historia y los paisajes de esta tierra.